¡Qué diferencia hace una semana!

The team on the next to the last day of building

El equipo en el penúltimo día de trabajo.

 

A esta hora, hace una semana, estaba caminando por el aeropuerto de Atlanta, después de haber volado (y no dormido) toda la noche desde Guayaquil a Miami, haber pasado por migración y aduanas (sin problemas), haber abordado el avión en Miami luego haber tenido que cambiar de avión antes de que FINALMENTE llegué a casa.

Muchas personas en la última semana me han preguntado: “¿Qué tal el viaje?”, mi respuesta instintiva es “Fue genial”. Y así fue. Así es como se lo expliqué a Lib hace unos años cuando volvimos y ella me interrogó: “Es algo así, tomas una docena de hombres, la gran mayoría son tipos ‘clase A’ y fanáticos del control, y los llevas a un país donde no hablan el idioma. Les das un trabajo que hacer, que no saben cómo hacerlo. Claro, todos sabemos cómo hacer martillar, pero seguro que no lo hacemos todo el día durante una semana… y desde luego que no sabemos cómo construir una de las casas de Hogar de Cristo. Luego pones a un tipo a cargo de ellos, que no habla inglés. Al final del segundo día, apodos han surgido y bromas se han formado. En ciertos momentos, los hombres no pueden trabajar porque se están riendo tan duro, divirtiendo mucho a pesar del trabajo duro. En otros momentos, los hombres no pueden trabajar, porque están sin palabras conmovidos hasta las lágrimas por la realidad de la pobreza en que la gente vive, la gente a la que estamos ayudando”.

Ayer, en HOMBRES DE HIERRO, cinco de los chicos que realizaron esta labor este año realizaron una presentación de lo que hicimos y lo que significaba para ellos, a un grupo más grande. Lo hicieron muy bien, no sólo para hablar sobre el trabajo que hicimos, sino también sobre las puertas que sus obras, sus publicaciones en Facebook han abierto.

Cada año, cuando anunciamos el viaje y comienzo a reclutar, empleo mi ‘byte de sonido’: “Vamos a trabajar duro, divertirnos y cambiar las vidas de nueve familias por generaciones”. Lo hacemos, los dos primeros sin duda… y espero y rezo por el último. Pero estoy aprendiendo y tengo que añadir algo más. No es sólo la vidas en Ecuador que están cambiado, los chicos que van allá y trabajan en el proyecto han cambiado sus vidas también.
Sé que la mía ha cambiado y ruego que sigua cambiando con compasión por los pobres y la determinación de hacer algo al respecto.

Si Dios quiere, volveremos el año que viene. ¡Ya tengo chicos haciendo cola para entrar!

 

 

PUBLICACIÓN ORGINAL EN INGLÉS
TRADUCIDO POR EL PROCESO DE COMUNICACIÓN DE HOGAR DE CRISTO

About Hogar de Cristo - Ecuador

Cuenta manejada por el departamento de Comunicaciones de Hogar de Cristo, Ecuador.
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